Y una nueva colaboración más, en este caso de otro amigo lejano (por lo de vivir lejos), Amalio Vigón. Mil gracias por la colaboración y a ver si la cosa se sigue animando. Aquí os dejo su recomendación:
Viviré con su nombre, morirá con el mío.
Jorge Semprún narra la historia autobiográfica de su día a día en el campo de "reeducación" alemán de Buchenwald. Son los últimos años de la Alemania Nazi y él es un preso de la Resistencia francesa con nombre y relativo peso político en el campo.
La trama principal, el hecho de hacerse pasar por otra persona para evitar su muerte inminente, es puramente anecdótica y lo apasionante del libro son las vivencias que en él se describen.
Un libro interesante y muy bien escrito, como se puede esperar de un sr. como Semprún que posee una capacidad intelectual fascinante.
Muy recomendable.
25 de mayo de 2009
Cuatro historias, cuatro derrotas
Este artículo no es mío, sino de un amigo, Javier Zurrón, que me lo ha hecho llegar para que lo publique aquí en el blog. Mil gracias por ello Javi, esta es una de las cosas que pretendía con el blog y que por desgracia no estoy consiguiendo, a ver si se anima más gente. Reitero mis agradecimientos a Javi y aquí está su artículo íntegro, como no podía ser menos, no he tocado ni una coma:
'Los girasoles ciegos' no es una novela más sobre la Guerra Civil Española y sus consecuencias. Constituye una mirada a la cara más amarga de la derrota a través de cuatro perdedores, sin que ese concepto de perdedor se refiera necesariamente al vencido militarmente.
Las cuatro historias son independientes y se desarrollan en un período de seis años, desde 1936 hasta 1942, aunque el autor establece hábiles e interesantes puntos en común entre ellas, sorprendiendo al lector y obligando, en ocasiones, a releer lo leído para contrastar los puntos de vista de diferentes personajes.
Un desertor por motivos morales que elige el peor momento (y cuyo apellido es, irónicamente, Alegría); un poeta aislado en la montaña asturiana con su bebé recién nacido; un soldado que aprovecha su pequeña ventaja para retrasar lo inevitable, y un amante marido que finge tener una vida desde su escondite permanente. Todos ellos forman un retrato del dolor y de unos caminos sin retorno.
Caminos de los que los protagonistas (y el lector) conocen el punto final. Se trata de un destino más fácilmente aceptado en algunos casos, y falsamente difuminado por la esperanza en otros. Pero siempre inexorable y, a la postre, asumido.
El conjunto de la novela resulta heterogéneo, y la diferente construcción de los cuentos hace que el interés se decante más por unos que por otros. Quizás sea el segundo el mejor construido, el más interesante, el que mejor mantiene la atención. El más flojo de los cuatro acaba siendo el último, que es también el más largo.
La única novela de Aberto Méndez se publicó casi un año antes de su muerte, y el autor no llegó a conocer el éxito de ventas, los premios literarios ni la versión cinematográfica dirigida por José Luis Cuerda que se centra, por cierto, en uno solo de los relatos.
'Los girasoles ciegos' no es una novela más sobre la Guerra Civil Española y sus consecuencias. Constituye una mirada a la cara más amarga de la derrota a través de cuatro perdedores, sin que ese concepto de perdedor se refiera necesariamente al vencido militarmente.
Las cuatro historias son independientes y se desarrollan en un período de seis años, desde 1936 hasta 1942, aunque el autor establece hábiles e interesantes puntos en común entre ellas, sorprendiendo al lector y obligando, en ocasiones, a releer lo leído para contrastar los puntos de vista de diferentes personajes.
Un desertor por motivos morales que elige el peor momento (y cuyo apellido es, irónicamente, Alegría); un poeta aislado en la montaña asturiana con su bebé recién nacido; un soldado que aprovecha su pequeña ventaja para retrasar lo inevitable, y un amante marido que finge tener una vida desde su escondite permanente. Todos ellos forman un retrato del dolor y de unos caminos sin retorno.
Caminos de los que los protagonistas (y el lector) conocen el punto final. Se trata de un destino más fácilmente aceptado en algunos casos, y falsamente difuminado por la esperanza en otros. Pero siempre inexorable y, a la postre, asumido.
El conjunto de la novela resulta heterogéneo, y la diferente construcción de los cuentos hace que el interés se decante más por unos que por otros. Quizás sea el segundo el mejor construido, el más interesante, el que mejor mantiene la atención. El más flojo de los cuatro acaba siendo el último, que es también el más largo.
La única novela de Aberto Méndez se publicó casi un año antes de su muerte, y el autor no llegó a conocer el éxito de ventas, los premios literarios ni la versión cinematográfica dirigida por José Luis Cuerda que se centra, por cierto, en uno solo de los relatos.
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